4/11/11

LA HORRIBLE VERDAD ACERCA DE LAS RELIGIONES

¿Cuál es el propósito básico de la religión?

La religión está diseñada para enfocar la atención y la energía de las personas en un solo ser supremo invisible, inmutable, inflexible que, según se alega, creó una raza humana inferior sólo por alguna clase de compañerismo extra y amor hacia él mismo, para luego, encajar un juego de reglas opresivas y en algunos casos arbitrarias, las cuales, si se rompen, se encuentra uno con un inimaginable castigo. 

Esto mantiene a los seguidores en un continuo estado de miedo y complacencia. Ellos tienen miedo de cuestionar las intenciones de este ser invisible y temen incluso, en muchos casos, expresar su propia individualidad. Los Cristianos y otros son enseñados que ellos no tienen virtualmente ningún poder para hacer algo excepto orar, rendir culto y hacer buenas obras.

Ellos son enseñados a practicar el auto-rechazo, y se les dice que su propia voluntad es totalmente irrelevante. Los seguidores religiosos creen que están rindiendo su voluntad a un benevolente individuo cósmico, quien él solo, con sus propias manos, creó todo el universo, y que tiene los mejores intereses en su corazón, cuando, de hecho, los seguidores están entregando su voluntad y libertades a grupos ocultos de elites religiosas para ganancias personales de estas elites.

Parece que la religión constantemente debe degradar y humillar a sus seguidores para glorificar y elevar a su Dios. Desafortunadamente, muchas personas parecen ávidas de ceder su poder a la autoridad y parecen tener la necesidad e incluso el deseo de ser gobernadas y disciplinadas por él. Rendirle culto a Dioses es fútil y no es nada más que una primitiva y antigua costumbre practicada por personas de mentes débiles y supersticiosas. No tiene lugar en el siglo 21. La razón por la cual nosotros tenemos vida en este mundo es para experimentar la vida de este mundo, y no para pasar nuestras vidas enteras estudiando un libro antiguo, viendo hacia arriba, al cielo, y rindiéndole culto a un gobernante invisible en otro reino.

El método principal por el cual los cristianos en particular son atrapados y engañados es con la historia del Mesías o la historia del salvador. Esto está vinculado a la historia del ‘pecado original’ que está diseñada para imponer una gran cantidad de culpa hacia toda la humanidad. Los creyentes, entonces, están tan agradecidos que han sido salvados por el hijo de Dios, casi 2000 años antes de que ellos nacieran, que en algunos casos, ellos abandonan toda razón, lógica y buen juicio para obedecer y rendirle culto a este Dios y a su hijo.

Cualquiera que crea esta historia está, de hecho, perdido, porque para creer que un Dios enviaría a su único hijo a que nos ayudara, sólo para ver a ese hijo torturado y asesinado, y luego, en vez de liberar toda su ira, simplemente nos absuelve de todos los crímenes del pasado y del presente, es pura locura, para decirlo suavemente. ¿Dónde está para nosotros la lección en eso? ¿Qué se ha logrado? No hay ninguna lección o propósito, porque todo esto se trata de esclavitud psicológica de las masas, y de deshabilitarnos.
El llamado Dios a quien se espera que adoremos es, indudablemente sólo un dictador de mentiras, preparado por las elites religiosas con el propósito de controlar a las masas. Si hay un creador principal en este universo, entonces es improbable que él interfiera y se imponga sobre nosotros, encajando sus arbitrarias leyes, permitiendo que la pura necesidad y demanda nos haga rendirle un culto frívolo y ciega obediencia. Ninguna de esas cosas requiere ningún nivel de aptitud mental o de creatividad. La inteligencia y habilidades que les son dadas a muchos se gastan en esto totalmente. Muchos se han rebajado a la vana práctica del culto al héroe.
Además, la Cristiandad, el Islam y algunas otras religiones, son religiones polarizadas. Están polarizadas unas en contra de las otras. Se cree que una es buena y la otra es vista como mala. Lo cómico es, es que cada uno piensa que la suya es la buena y la otra es mala. En casi todas las formas, la mayoría de ellas son malas. El único tipo bueno de religión es una neutral y llena de amor hacia todo y todos. Las religiones polarizadas han sido inventadas por líderes influyentes de las elites para poner a las personas en contra de las otras. Así, la élite puede derrotar y puede esclavizar a los pueblos prácticamente sin alzar un dedo.
La religión es como una droga para algunos. ¡Y ellos necesitan que un héroe de 2000 años de antigüedad los salve – de ellos mismos, tal vez!
Las iglesias no les permiten a sus seguidoras tener ninguna verdad real y conocimiento, porque eso les daría demasiado poder a las personas, por lo que son alimentadas a cucharadas con historias infantiles, con medias verdades, distorsiones y aun mentiras, y los seguidores lo valoran altamente, aunque tengan que pasar el resto de sus vidas tratándole de hallar sentido.
La ironía es que la religión es en gran parte hecha por el hombre, por lo que la humanidad realmente ha atraído esto hacia ellos.
Las elites religiosas no son totalmente culpables, porque muchas personas realmente disfrutan escuchando las sonoras y místicas historias, realizando rituales, costumbres y tradiciones, jugando papeles de polaridad y dramas y emprendiendo batallas contra lo que ellos perciben ser el diablo. Ellos también tienen un fetiche secreto a ser dominado y gobernado con un puño de hierro, por un gobernante supremo o rey.
Después de todos estos siglos, las personas todavía no han aprendido a tomar de regreso su poder y responsabilidad por ellos mismos.

¿Qué es Dios?

¿Hay un hombre viejo, de barba blanca allí arriba, creando y presidiendo sobre todo?
¿Si está allí, entonces que hacen todos los millones de millones de otras almas inteligentes y creativas en el cosmos, además de sentarse en sus manos?
Durante milenios, las personas han estado haciendo esta pregunta, pero hay una cosa que algunos han pensado que podría ser la respuesta, y es que quizás colectivamente NOSOTROS somos Dios.

Dios podría ser como el CPU de una computadora, y nosotros podríamos ser los millones de transistores dentro de él.
No hay ningún transistor maestro (Dios) qué da la vida a todos los otros y de quien todos los otros dependen. Cada uno de nosotros funcionamos independientemente y también como unidad. Uno de los transistores (Jesús) posiblemente surgió brevemente para mostrarnos un ejemplo de una mejor manera de operar, pero nosotros somos todos igualmente parte del CPU como lo era él.
Esencialmente, nosotros podríamos ser los intestinos de Dios.
¿Por qué nosotros necesitaríamos un gran maestro, cuando en los reinos más altos (qué podría ser nuestro destino), nosotros sabremos todo y podremos gobernarnos?

Nosotros realmente no tenemos ninguna necesidad real a ser gobernados y dictados.

¿Que es la Veneración?

Veneración es el acto de enviar/ofrecer amor, devoción y gratitud a una deidad o ídolo.
Ellos dicen que el amor es entendimiento y sin embargo nadie realmente entiende en absoluto a Dios. ¿Cómo puede usted amar algo o alguien a quien usted no puede ni entender ni puede comunicarse apropiadamente con el?
El amor y el culto también se trata de admiración, adoración y gratitud, pero ¿cómo uno puede sentir estas cosas hacia alguien quien nunca han visto o han pasado tiempo con el o ella?
Ningún Dios ha pedido alguna vez a nadie que le rinda culto, por lo que el deseo del hombre de rendir culto a una deidad no es más que una necesidad basada en el ego, para sentir que la persona es útil a un Dios, quien, de otra manera, probablemente no tendría un uso real para nada de lo que un hombre pudiera ofrecer.
No hay evidencia alguna de que quienquiera que nos haya creado necesite que le rindamos culto, porque existe la probabilidad de que, si fuimos creados por algún Dios o alguna raza avanzada, que ellos lo hicieron para sus propios propósitos y agenda. 
  • ¿Por qué rendirle culto a alguien que sólo lleva a cabo su propia agenda?
  • Un creador todopoderoso,crearía un manojo de seres disfuncionales sólo con el propósito de culto?
  • ¿Por qué, entonces, nos dieron inteligencia, libre opción, individualidad y una voluntad fuerte, para luego amenazar con repudiarnos o terminar con nosotros en cuanto intentásemos usar esos dones?
Si un solo verdadero Dios existiera, creando una raza de egoístas, pecadores, ignorantes, arrogantes, hambrientos y obsesionados por dinero y sexo con el único propósito de que le rindan culto, tendría que ser lo más estúpido que haya hecho. Está bastante claro que algunas personas se han permitido a sí mismas volverse ignorantes y estúpidos por la pomposa tradición de la religión.

¿La oración es eficaz?

La oración es diferente del culto. Desafortunadamente hay muy poca información dada por las religiones sobre lo que constituye la oración y cómo usarla efectivamente. Sin embargo, hay una indicación que podría empezar con algo tan simple como el enfoque en un pensamiento positivo hacia alguien más o hacia uno mismo. Se han llevado a cabo pruebas científicas que sugieren que la oración puede ayudar a sanar a las personas.
Lamentablemente, la religión se enfoca principalmente en la negatividad, más que nada respecto a los humanos, y les enseña a sus seguidores a enviar toda la energía positiva a Dios. El problema aquí es que esta energía positiva se necesita desesperadamente aquí en la tierra, porque aquí es donde están todos los problemas que necesitan ser resueltos. Nosotros debemos enviar constantemente vibras positivas unos a otros, para sanarnos unos a otros, para terminar con las guerras y adoptar la armonía, no a los bien dotados Dioses que no tienen necesidad para ello.

¿Son los cristianos, buenos de “servicio a todos” o malos de  “servicio a sí mismos”?

Los cristianos creen que ellos son buenos, sin embargo:
  • Ellos sirven sólo a su Dios, que es el rey y cualquiera que se opone a su doctrina sobre él, está automáticamente condenado. No se admiten cuestionamientos.
  • El carruaje celeste se balancea delante de ellos por su religión, por lo que ellos hacen lo que fuese para llegar allí. Eso no es ningún servicio a otros”, porque muchos sólo son buenos para poder conseguir sus grandes recompensas y evitar el infierno.
  • Ellos quieren que otros también vayan al cielo, pero su religión les ha robado su libre albedrío, instilándoles miedo y diciéndoles que su voluntad es irrelevante. Luego, ellos salen y violan la libre voluntad de otras personas también, predicándoles sus dogmas y denigrándolos e incluso matándolos) si ellos no cumplen. Ellos creen que cualquiera que no obedece las reglas de su Dios, no es digno, y por consiguiente es clasificado debajo de ellos. Esto es prejuicio y fanatismo (intolerancia). Ellos pasan juicio en nombre de su Dios a aquéllos que no aceptan sus principios basados en el miedo. No entienden que no se puede juzgar a alguien si no se conocen todas sus circunstancias y razones, y nadie puede saber todo sobre lo que lleva a las personas a una acción en particular, o lo que son sus verdaderos pensamientos o intenciones.
  • Ellos predican que la falta de poder y la ignorancia conducen a las personas al engaño, donde a menudo se convierten en accesorios del mal. La Maldad, en muchos casos usa individuos ignorantes y aletargados para hacer su trabajo.
  • Los Cristianos etc. no pueden evitar lo que llaman el pecado, porque su religión está basada en el pecado. El pecado está atado a ellos como una pelota y la cadena, y no pueden escaparse o cambiar de dirección hasta que mueran. Ellos no pueden evitar quebrar “sus” leyes de Dios, porque debido al hecho que están oprimidos, están subconscientemente en constante rebelión contra esas leyes opresivas. También están todos adoctrinados con el mismo cepillo de “pecadores” desde su nacimiento, puesto que este es el papel que inevitablemente jugarán.
  • Su religión está basada en tres cosas – miedo, distorsión de información, y obediencia.
El miedo es la base de todas las emociones negativas que les dicen que eviten. Su Dios, por otra parte, no tiene ningún escrúpulo acerca de expresar estas emociones negativas a través de frecuentes actos de ira y asesinato en masas. Él, por consiguiente, da un muy mal ejemplo con sus acciones.
La información lleva al conocimiento, y el conocimiento es luz, pero hay muy poca luz donde la información es suprimida o distorsionada.
La obediencia sin conocimiento es esclavitud. La esclavitud de la religión es mucho peor, porque todo lo que se consigue para su dolor y grandes esfuerzos en la vida solo son ambiguas y débiles promesas de que algún día podrá ir al cielo si usted es bueno. El problema con esto es que nadie está muy seguro lo que Dios considera ser bueno, por lo que los seguidores pasan sus vidas enteras en un estado de incertidumbre.
Los cristianos etc. creen que ellos obtienen tanto conocimiento como lo necesitan, de su biblia/Corán etc., pero no saben que esto es sólo una fracción del conocimiento que existe, y lo peor, sus libros están llenos de medias verdades, distorsiones y omisiones.
Se les enseña que no necesitan más conocimiento que lo que su Dios (es decir los líderes religiosos) decide que deben tener, y también se les enseña a no cuestionar más extensamente, sino simplemente creer o serán castigados. La conclusión es que los seguidores religiosos no son individuos “todo servicio”. 
Ellos han permitido volverse peones deseosos para un oscuro y tirano régimen de Dios cuyos únicos intereses son control y explotación.

¿Vino Jesús aquí para salvarnos o fue para enseñarnos a salvarnos?

Salvando o cuidando a las personas es un alto propósito, pero enseñarles a las personas a salvarse o a cuidar de ellos mismos y unos de otros es un propósito todavía más alto. Jesús intentó enseñarles a las personas a pensar por ellos mismos y a amarnos unos a los otros, pero la Cristiandad torció sus palabras diciendo que tenemos que confiar siempre en un solo gobernante supremo que nos cuide y nos salve cada vez que cometemos errores. 
Aquéllos que no aprenden a cuidar de ellos mismos necesitarán que alguien más los cuide por el resto de eternidad, mientras que aquellos que lo hacen, no sólo pueden cuidar de ellos mismos, sino que pueden enseñar a otros a hacer lo mismo, y así se extiende y la humanidad crece y evoluciona. Lo último que quiere la religión es que la humanidad evolucione, porque entonces los líderes religiosos ya no tendrían trabajo.
Si Jesús realmente nos hubiera enseñado a confiar sólo en el para ser salvos, así como todo lo demás, y a sólo ciegamente obedecer las reglas simplísimas de un Dios invisible, entonces el hubiera sido un maestro muy deficiente.
Los humanos que no comienzan a pensar por sí mismos y se tiran solamente a la doctrina y el dogma de la religión, nunca evolucionarán al próximo nivel.
Los seguidores religiosos preguntan, cómo puede ser posible que sea mala la religión si honora a nuestro Dios, pero una vez una persona haya aprendido acerca de las verdades más altas del cosmos, y que el concepto un Dios celoso, enfadado y vengativo es solamente una táctica para mantenernos en sumisión y estancamiento, entonces comprenderán que la Cristiandad y otras religiones son una mentira y una abominación a la creación divina, porque se trata de bajarles la vibración a las personas a través de miedos de masas, de quitarles el poder y forzar la ignorancia, y porque la ignorancia lleva a la maldad, la ignorancia misma es un mal.
Aunque parezca extraño, según la religión, la ignorancia no es un pecado, aunque es mucho peor que la envidia y el orgullo. Los cristianos afirman que Jesús dijo que él era exclusivamente Dios, y que también era el único hijo de Dios. Jesús, casi con certeza nunca hizo tales afirmaciones tan fuera de orden y tan arrogantes. Esto fue simplemente algo que los líderes cristianos soñaron y escribieron, dentro de su aduladora pasión.
Cristo puede haber afirmado ser, en cierto modo Dios, pero él ciertamente quiso decir que él era una parte de Dios, así como lo somos igualmente el resto de nosotros. En Juan 10:34 Cristo realmente dijo “Vosotros sois Dioses“, sin embargo, los cristianos continúan haciéndose los ciegos a esta interesante parte de la información. De hecho, los “Dioses” en plural aparece numerosas veces en la Biblia, lo cual saca de agua a la proclamación cristiana que hay solo un solo Dios en toda la creación.
El hecho que la Cristiandad haya estado engañándonos es obvio, debido a la ausencia casi total de información real sobre quién o que somos los humanos, de donde venimos y cual es nuestro propósito y nuestra verdadera historia. La historia de la creación en el Génesis es un chiste simplista que encaja sólo para los alumnos del jardín de infancia. No da ningún detalle o descripción útil de los porqués y cómo de nuestra creación. 
Toda la información útil acerca de nosotros como raza ha sido sistemáticamente borrada de la historia, por las elites, para hacernos creer que este mundo es solamente una especie de pensamiento tardío, el que Dios decidió dar el golpe-a-una-tarde-lluviosa, y que nosotros debemos sentirnos privilegiados que él nos creó en absoluto, y así, ahora debemos arrodillarnos y darle las gracias, y si no lo hacemos, el se enojará y nos aniquilará.
Las elites aprendieron hace mucho tiempo que aquéllos que controlan el pasado (la historia) también controlan el presente y el futuro.
Muchos individuos buscarán cualquier oportunidad para entregar su propio poder y ser salvados por alguien, para no tener que tomar responsabilidad para su propio futuro. Cristo fue el candidato perfecto, porque él ya no está por acá para refutar todas las medias verdades y distorsiones en la Biblia, que fueron principalmente escritas y doctoradas centenares de años después de su muerte.
La religión es una estructura de poder que alimenta el dogma a las personas para mantenerse funcionando financieramente, así como manteniendo su poder. Sus mayores miedos son el conocimiento, la unidad y la cooperación entre la gente, lo que permitiría a la gente volverse auto suficiente en el mejor de los casos, y arreglar un levantamiento en contra de ellos, en el peor de los casos.
Si no fuera por la ignorancia de las personas y el deseo de regalar su poder personal a la autoridad, el clero entero estaría sin trabajo, y tendría que empezar a trabajar para vivir. Dicho sea de paso, los ministros religiosos también gozan de exenciones de impuestos.
Uno sólo tiene que aplicar un pensamiento un poco crítico a qué religión se pone para ver el engaño y las inmoralidades sutiles de ella. Los conceptos como “Liberación del pecado” son obvios, en su perversión de las leyes universales. ¿Cómo puede uno ser salvado de la propia trasgresión? Nosotros estamos aquí en la tierra para trabajar a través de nuestros problemas y encontrar soluciones prácticas a nuestros problemas de cohabitación de unos con otros, no para ser misteriosamente absueltos de las arbitrarias reglas y leyes por una deidad invisible y tiránica. Otra cosa es el “Regalo de rectitud”. La rectitud no puede darse a nadie como un regalo. Uno o ha escogido ser virtuoso en sus acciones, o no.
Probablemente el peor es el mandamiento “Amarás al Señor vuestro Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas.” El problema con este mandamiento es que el amor que es una orden, nunca puede ser amor verdadero, porque no ha llegado naturalmente. Ha llegado de un lugar de miedo y/o obediencia, y no del corazón. Si ese es el tipo de amor que el Dios cristiano quiere, entonces esto es todo lo que va a conseguir. 
El hecho que el Dios de la Biblia sienta la necesidad de ordenarnos darle amor, indica que él no está completamente seguro que el esplendor de sus trabajos y creaciones van a ser suficiente para ganar nuestro amor, por lo que lo convierte en un mandato, solo por si acaso.

¿Que harán los cristianos una vez consigan al cielo?

No se les dice a los cristianos lo que estarán haciendo cuando consigan ir al cielo. Hasta donde ellos saben, solamente estarán rindiéndole culto a Dios, a sus pies, por el resto de la eternidad. 
Ésa no es una existencia apropiada, es solamente un estado interminable de servidumbre, pero no parece molestar en lo más mínimo a los seguidores religiosos, aunque ellos no tengan idea alguna que hay más allá de este mundo. A los cristianos no se les permite, al parecer, ascender de la manera que el hijo de Dios lo hace. Cuando van a la vida después, simplemente van de una vida de servidumbre a otra.
La verdadera razón por la cual los Cristianos no pueden ascender es porque ellos están viviendo y experimentando la verdad de alguien más, no la suya propia. Ellos han sido enseñados por su religión, a vivir y experimentar la verdad de un Dios, basada en un texto tiránico, y solo obedecerle ciegamente. Ellos nunca podrán comprender ni experimentar su verdadero potencial, y vivir su propia verdad, que es tan esencial para evolucionar y crecer.
A los cristianos se les enseña que están en este mundo para llegar a conocer a Dios. Esto no tiene sentido, puesto que Dios, si existe, reside en una dimensión totalmente diferente. ¿Usted enviaría a sus niños a los lugares más lejanos del globo para que lleguen a conocerlo a usted? Para conocer a alguien, tiene que llegar a conocerlo.
Nuestro Primer Creador, si hay uno, probablemente exista unas cien o más dimensiones sobre nuestra 3ª dimensión. Nosotros estamos tan lejos de nuestro Creador como podríamos posiblemente estar. Incluso la comunicación es difícil entre las dimensiones distantes, ya no digamos la interacción y gobernación. El que Dios intente comunicarse con nosotros sería como si un humano intentase comunicarse con una hormiga. Sería completamente fútil. 
Lo mismo sería si las hormigas tratarían de rendirle culto a los humanos. No estamos aquí para poder conocer a Dios, estamos aquí para experimentar todo lo que pueda experimentarse, y desarrollar nuestros propios potenciales y arreglar nuestras diferencias para que podamos aprender a coexistir apaciblemente. En este mundo, nuestro mundo, cualquier cosa va. Nosotros conseguimos hacer lo que queremos. Estamos aquí para hacer una declaración sobre quiénes nosotros somos. Aquí nosotros conseguimos escribir nuestro propio libreto por vivir. Éste es nuestro escenario y nuestro show. Un verdadero creador no interferiría con el desarrollo natural de su creación. Sólo un Dios satánico lo haría.
Otra razón importante de por qué los cristianos no pueden evolucionar o ascender es porque ellos han permitido ser atrapados en una baja vibración de miedo, prejuicio, juicio e ignorancia, debido a lo que han sido enseñados. Como lo mencionamos antes, el miedo es la base de todas las emociones negativas, y tiene la frecuencia vibratoria más baja. Porque los reinos más altos consisten de energía vibratoria de alta frecuencia, uno tiene que tener igual vibración para poderse mezclar allí. 
Hasta que uno suelte las emociones basadas en el miedo, permanecerá entrampado indefinidamente en el ciclo de esta matriz dimensional mortal. Lo que Cristianos no saben es que, aunque ellos consiguieran ir a su cielo, como prometido, el cielo cristiano reside en el plano astral en la cuarta o quinta dimensión, y por consiguiente es todavía parte de nuestra matriz terrenal, por lo que ellos realmente no estarán muy lejos.
Cuando ellos mueren y van a su cielo del plano astral, sólo se quedarán allí durante un corto tiempo y luego se reciclarán de regreso a este mundo a través de la reencarnación (que, dicho sea de paso, es uno de los muchos conceptos que han sido quitados de la Biblia por los padres de la iglesia). El verdadero cielo no es un lugar al que se llega, sino que es un estado mental, y es algo que uno prepara para uno mismo. La horrible verdad es que la religión trata de mantener a sus seguidores espiritualmente abandonados para siempre en esta oscura matriz.
La religión constantemente advierte a sus seguidores que eviten el infierno, pero al mismo tiempo es ambigua sobre que es exactamente lo que uno tiene que hacer para llegar al infierno o al cielo. Esto sólo puede llevar al miedo, confusión y división entre la población. También cada religión dice cosas totalmente diferentes, que luego causan aún más confusión y conflicto. Lo mismo va por muchos otros conceptos que la religión asegura saber.
Los cristianos están constantemente tentados con el cielo, y amenazados con el infierno, y luego les dicen que tienen una “opción” libre, de hecho y también “libre voluntad”, de paso… (???). Esta opción puede ser comparada a la opción que el ladrón da a su víctima – “su dinero o su vida”. Los cristianos están tan lavados del cerebro, que no pueden ver que ésta no es una opción sino un ultimátum que hace de la afirmación de la “libre opción”, una gran mentira, para comenzar. Una opción es entre dos o más opciones viables y amigables. La Muerte o el sufrimiento eterno no es una opción viable o amigable.
No hay ningún futuro para alguien que va al infierno, por lo que no puede ser nunca una opción válida, es meramente una pusilánime amenaza (dado que nosotros somos pequeñas criaturas indefensas). El Dios de la Biblia es un experto en hacer demandas, amenazas y promesas vacías, mientras se esconde en otro reino. El culto eterno y la simple servidumbre tampoco son opciones apropiadas de existencia, para un alma inteligente, creativa y lista, porque el culto y la servidumbre no son maneras apropiadas de existencia.
Otra opción que, en particular se les da a los católicos es si tener hijos después de haberse casado o no. Si escogen no tener hijos, entonces, una vez más son amenazados con posible tortura eterna en el infierno. En un mundo con tanta tensión y problemas de dinero, Dios podría ser un poco más comprensivo. Parece que la religión es más una línea de producción de esclavos que una familia amorosa.
A los cristianos se les dice mentiras, que sólo una persona alguna vez ha ascendido, y ése es Jesús Cristo, el pretendido único hijo de Dios. Jesús puede haber existido pero él no podría haber sido el único hijo de Dios, porque habría algo malo con un Dios que sólo ha logrado producir una sola descendencia.
Algunos Cristianos defenderán que Jesús era el único hijo ‘unigénito’ del Padre – en otros términos el único híbrido espiritual/humano. ¿Pero todos nosotros tenemos el espíritu de Dios soplado en nosotros, que es lo que nos hace a todos híbridos espirituales/humanos, entonces ¿por qué el resto de nosotros está excluido de ascender? Los cristianos dicen que es porque Jesús ‘es’ exclusivamente Dios. La verdad es que todos nosotros somos parte de Dios, excepto que las elites religiosas esperan que nosotros nunca averigüemos eso.
Muchas religiones dicen que sólo unos pocos selectos lograremos el cielo y estar con Dios. Esto se llama exclusivismo o elitismo y es definitivamente dañino para una sociedad. Parece claro que el Dios de la Biblia, si existe, es un tirano y no el creador de todo lo que es. 
Mientras una persona continúe siendo un cristiano fundamentalista, nunca podrán evolucionar o ascender.

¿Qué es el pecado?

Pecado es una palabra inventada por la religión para definir una trasgresión o desobediencia contra las leyes de su Dios. Muchos cristianos señalan que la traducción exacta de la palabra significa ‘errar la marca’ que no tendría ningún sentido porque la Biblia también dice que el precio de pecado es la muerte. ¿Por qué un creador torturaría y mataría sus creaciones sólo por errar la marca?
El pecado no es inherentemente malo. Es simplemente la ruptura inadvertida de una o más de las reglas de una deidad en particular.
Las personas religiosas creen que la fuerza que nos creó es un individuo que tiene sentimientos similares a los humanos, que podrían ser heridos por las cosas que nosotros decimos, hacemos o aun pensamos mientras estamos en este mundo físico. Ellos no comprenden que solamente los egos pueden ser ofendidos. Obviamente el Dios cristiano tiene un ego y parece que es uno enorme.
Los creyentes creen que el hombre temprano pudo deducir exactamente que es lo que a esta deidad le agradaba, detestaba y quería, y a través de algunas visiones, sueños y voces sin cuerpos, y ellos creían que si no hacíamos exactamente lo que el quería, entonces él esperaría hasta que nos muriéramos para luego castigarnos severamente por poner mella en sus preciosos planes de ganar algún amor extra y compañía para él mismo. Parece que este Dios es más bien bastante egoísta así como egocéntrico.
  • ¿Por qué un maravilloso y omnipotente creador necesitaría amor extra y compañía, de repente, después de haber sido feliz durante eones de eones?
  • ¿Por qué, si ha tenido tanto tiempo en sus manos sintió que tenía fustigar al mundo en sólo seis días?
  • ¿Por qué no, en cambio, hace que todo se desarrolle naturalmente y a su propio paso?
  • ¿Cuál era la gran prisa?
  • ¿Por qué quizás lo abandonaron todos sus ángeles?
Ésa no sería sorpresa alguna.
Una deidad que puede conseguir que las personas lo amen sólo haciéndolos muy tontos (poniéndolos en forma humana) no puede ser una deidad maravillosa en la lengua de nadie, y una deidad que sólo puede perdonar a las personas haciendo que su único hijo sea brutalmente mutilado y asesinado, sin mencionar a los billones de humanos ordinarios que sufren y mueren durante miles de años, sólo puede ser descrito como profundamente psicópata y trastornado. Y los cristianos son adoctrinados de tal manera que creen que esto es amor, porque la Biblia así lo dice. Cualquiera que todavía pueda pensar claramente simplemente puede ver que la Cristiandad es totalmente demente, y que el Dios cristiano es la propia definición del pecado.
Los humanos no son los pecadores. Los humanos rompen las leyes divinas por la misma razón que rompen las leyes estatales. Ellos andan estresados, presionados – ellos andan de prisa – no piensan que la ley les aplica a ellos. En el caso de leyes divinas, usualmente lo hacen por estupidez, ignorancia o espíritu aventurero. Ésta es la naturaleza humana. ¿Por qué los humanos deben ser perseguidos simplemente por ser humanos? 
Nosotros somos una raza joven y somos jóvenes de corazón. Ésa es la manera en que fuimos creados. Nosotros aprendemos a través de nuestros errores, pero si somos constantemente amenazados, entonces, con el castigo, todo lo que aprendemos es cómo ser buenos esclavos.
El pecado es una de las cosas que llevarán a un Cristiano/Musulmán al infierno. Ir al infierno requiere poco esfuerzo, más que hacer algo diferente a lo que su religión/deidad le ha dicho que haga. 
Hay dos cosas que básicamente lo llevarán al infierno. 
  1. Escogiendo creer o hacer otra cosa de lo que su iglesia/Biblia/Corán le ha dicho que crea o haga (en otras palabras, pensar por usted mismo)
  2. No aceptando al hijo de su Dios como su salvador (Cristiandad)
Cualquier individuo decente, libre pensante, bien intencionado, inteligente, independiente y auto responsable podría fácilmente aterrizar en el infierno sin ningún problema.
Yendo al cielo también es fácil pero de una manera diferente. Usted no tiene que hacer mucho para ir al cielo, sólo tres cosas. 
  1. Aceptar a Jesús como su salvador (Cristiandad)
  2. Ser muy obediente
  3. Creer todo lo que le dice su Iglesia/Biblia
Requiere poco pensamiento inteligente. Básicamente usted acaba de entrenarse ser tan obediente como un perro entrenado. No requiere muchos actos específicos de buena voluntad tampoco.
Según los líderes religiosos, las cualidades más valiosas del humano consideradas por Dios, son la fe total y creencia, obediencia incondicional, y temor a la autoridad y a lo invisible. La mayor parte de las cualidades humanas son, al parecer, relativamente inútiles para Dios. Es una coincidencia cómica que esas eran las mismísimas cualidades que les gustaba a aquellos que traficaban con esclavos en el Medio Oriente hace como 2000 años, en el tiempo en que fueron escritas las Escrituras.
Nos dicen que Dios nos da amor totalmente incondicional y sin embargo continúa poniendo enormes condiciones a nosotros y a nuestro futuro. Eso no suena mucho como un amor incondicional en absoluto. Suena más como un antiguo dictador oriental. 
Por lo menos ‘usted sabe quien’ no lo hizo quemar y sufrir por la eternidad. 

¿Que es la fe?

La opción para dudar es lo que nos da la libre voluntad para explorar las posibilidades. 
  • Si uno no tiene dudas sino sólo fe, como en la religión, entonces uno no puede ejercer apropiadamente la libre voluntad en el día a día de la vida.
  • La libre voluntad nos da la habilidad para aceptar o rechazar cualquier cosa que nos digan y eso es lo que nos hace humanos y únicos.
  • Nosotros, como los seres humanos, tenemos la capacidad para entendernos y comprender nuestra naturaleza espiritual interna.
  • La religión busca desviar nuestra atención fuera de nuestro ser interno y enfocarlo hacia un Dios invisible e inconcebible.
  • Si escogemos comprar esto, entonces, nos roban nuestra individualidad y poder personal, y las autoridades pueden hacer lo que quieran con nosotros.
Los seguidores religiosos ponen fe en las enseñanzas de la religión y luego hacen manojos de salvajes demandas. Y ellos pueden hacer esto porque las demandas de la religión son difíciles de refutar.
Son difíciles refutar porque sucedió hace tanto tiempo que todos los testigos y escribas están muertos, y porque Dios es básicamente una entidad sin cara. Tampoco Cristo ha estado alrededor durante 2000 años, por lo que no está disponible para reprender ninguna de las demandas para enderezar los registros directamente.
Por consiguiente, los estudiosos cristianos y líderes de la iglesia podrían cambiar o escribir cualquier cosa que hayan querido durante los siglos, imprimirlo, y llamarlo Las Escrituras.

Rechazando la doctrina de la religión de Dios no resulta en ningún infierno, y creyendo ciegamente en Dios no resulta en ningún cielo. Muchos en la tierra ya están en un estado de infierno y muchos de ellos son los seguidores religiosos. Muchas personas de libre pensamiento ya están experimentando el cielo en la tierra, y no necesitan ser dictados por la religión.

El amor es la aceptación completa y respeto para la libertad y opciones de otros, siempre estando listo para ayudarlos de todas las maneras posibles. Si nosotros hemos de creer que el Dios de la Biblia es, entonces, el verdadero Dios, entonces es claro que este Dios no nos ama en absoluto, sino que sólo busca interferir, manipular y quitarnos el poder a través del miedo, la ignorancia impuesta y constantes promesas vacías. El verdadero amor es la habilidad de hacer que otros se sientan especiales. El Dios cristiano no ha tenido éxito precisamente, haciendo que sus seguidores se sientan particularmente especiales o valiosos. 
Todos somos especiales, pero el Dios de la Biblia sólo parece intentar convertirnos a todos en ovejas idénticas, desvalidas y miserables, sin voluntad propia o propósito útil.

Por qué Dios posiblemente no podría gobernar este mundo

Gobernar un mundo requiere una presencia física, pero el Dios de la Biblia no tiene ninguna presencia física aquí, y su gobernación no puede ser hechas por apoderados a través de los humanos. Dios, si es que existe, no es de este mundo y por consiguiente no puede comunicarse apropiadamente o actuar recíprocamente con nadie aquí. 
Diciendo que Jesús caminó por la tierra y que era Dios o el hijo de Dios no es una afirmación válida, porque no hay evidencia de que Jesús era una parte más grande de Dios de lo que somos el resto de nosotros. No hay evidencia alguna de que él era el único hijo de Dios o incluso un representante de Dios, excepto lo que los humanos han puesto en la Biblia como sus supuestas palabras.
La evidencia de su Divinidad ha sido afirmada, pero la evidencia puede mal interpretarse, falsearse y exagerarse, sobre todo en más de centenares o miles de años. Diciendo que Jesús era Dios no es nada más de una demanda puesta por los defensores religiosos que son notorios por hacer tales demandas apasionadas.
No puede decirse que Jesús, incluso, es un representante del cuerpo gobernante de Dios, porque Jesús no ha estado alrededor durante casi 2000 años. Un representante gubernamental debe tener una presencia activa para ver que las cosas continúen funcionando como se requiere. Uno no puede gobernar un mundo durante treinta años y luego irse y esperar que las personas no distorsionen y tuerzan las palabras de uno y embellezcan las historias.
Usando un libro como una Biblia tampoco es objeto válido de autoridad, porque no hay ninguna razón para creer que la Biblia contiene realmente las propias palabras del creador, a menos que, claro, usted quiera tomar propia palabra de la Biblia para ello. También, muchos conceptos y palabras no pueden ser traducidas apropiadamente, y la palabra escrita puede ser re-escrita, sesgada y distorsionada a través del tiempo.
La forma mejor de gobierno es el propio código moral de cada persona, basado en el amor, la compasión, la decencia común y el respeto entre sí. La promesa de cielo y la amenaza del infierno sólo funcionan realmente en los niños. Si todos fuéramos a crecer y dejar caer los delirios de la religión, basados en el miedo, y simplemente actuamos hacia otros como quisiéramos que lo hicieran con nosotros, entonces habrían menos problemas en el mundo.

¿Funcionan en la práctica los métodos de Dios?

Se dice que las leyes de Dios son justas e imparciales. La mejor manera de guiar a alguien a hacer lo correcto es aconsejarlos de lo que es mejor y luego explicarles las consecuencias de hacer las cosas irreflexivamente. Informándole a la persona de algunas de las trampas hace que la persona piense y aprenda acerca de lo que es mejor, para que puedan crecer en sabiduría y experiencia de vida con seguridad.
Diciéndole a alguien, por otra parte, de no hacer algo y luego dando insuficiente información, o lo que es peor, amenazar con abandono, daño corporal o incluso tortura y muerte, si ellos no cumplen, fuerza a la persona, o a volverse alienada, o conducida a una temerosa sumisión. Algunos, sin embargo, avanzarán bastante de buena gana y alegremente, si les falta conocimiento o autoestima.
El Dios de la Biblia usa el último método. Diciéndole bruscamente a alguien de no hacer algo es una invitación para un humano curioso, que es de la manera que fuimos creados, para romper las reglas y averiguar por ellos mismo lo que podría pasar.
La mejor manera de aprender es cometer errores, y los humanos lo hacemos todo el tiempo. Sin embargo, el Dios de la Biblia no nos permite tomar esta ruta natural en nosotros. El Dios de la Biblia hace algunas disposiciones para que una persona se arrepienta si decide ser aventurero, pero ante las amenazas, miedo y preguntas sin contestar, un sincero arrepentimiento es bastante difícil. Esto produce a menudo culpa residual, y debido a la ambigüedad acerca de lo que es y no es una trasgresión contra Dios, la persona puede quedar confusa, temerosa e insegura acerca de su futuro. 
Dios exige ser amado sobre todos los demás, pero bajo estas circunstancias, el amor verdadero es escasamente posible, sobre todo dado el hecho que él es convenientemente invisible e inalcanzable. Extrañamente, la mayoría de los cristianos están bastante contentos con su religión y no tienen problemas viviendo bajo este tipo de régimen bizarro.
El sistema de premio y castigo que usa Dios ha mostrado funcionar eficientemente en animales y niños pequeños, pero los adultos humanos inteligentes y creativos merecen algo mejor. 
Si el Dios de la Biblia es quien dice que es, entonces él debe saber eso. 
¿Por qué no lo hace? Quizá es porque no es en absoluto Dios quién está haciendo esto, sino el hombre quien lo está haciendo. La religión es probablemente una invención del hombre, y el hombre hace su religión en proporción a su nivel de desarrollo. La cultura islámica, por ejemplo, es un poco más bárbara que las culturas occidentales y esto es obviamente por qué la religión islámica también es más bárbara. 
¿Caballos para carreras, o mas bien carreras para caballos?
  • Amor es el deseo y habilidad de hacer feliz y jubiloso a alguien cada minutos de todos los días.
  • Amor es aceptación incondicional de alguien, sin importar lo que ellos escogen creer o hacer.
  • Amor es prometer a alguien algo bueno y sorprendiéndolos con algo diez veces mejor el próximo día.
  • El Dios de la Biblia debe probar usar el amor alguna vez, en lugar de simplemente presumir acerca de él.
Traducción: Adela Kaufmann
Fuente: 
members.optusnet

2/11/11

Lo dijo Marco Tulio Ciceron

“El presupuesto debe equilibrarse, el Tesoro debe ser reaprovisionado, la deuda pública debe ser disminuida, la arrogancia de los funcionarios públicos debe ser moderada y controlada, y la ayuda a otros países debe eliminarse para que Roma no vaya a la bancarrota. La gente debe aprender nuevamente a trabajar, en lugar de vivir a costa del Estado”.



Cita de Marco Tulio Ciceron, año 55 a. C.

1/11/11

Gabriel García Márquez (Aracata, Colombia 1928)

Gabriel García Márquez
(Aracataca, Colombia 1928—)

GARCÍA MÁRQUEZ O LA VIGILIA DENTRO DEL SUEÑO
Por Mario Benedetti
(Letras del continente mestizo, Arca, 1972)

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”. Así empieza Cien años de soledad, la novela de Gabriel García Márquez que integra, desde ahora (con Rayuela, de Cortázar, y La casa verde, de Vargas Llosa), el tríptico más creador de la última narrativa hispanoamericana. Al igual que el coronel Aureliano Buendía, también García Márquez fue a conocer el hielo, por supuesto no el témpano textual, sino el de las leyendas de la infancia, ese que hizo que confesara a Luis Harss : “Se me están enfriando los mitos”[1]. Afortunadamente, más o menos por la misma época de esa confesión, decidió reanimarlos, volverlos a la vida, mediante el simple recurso de acercarles un poco de delirio.
         Gabriel García Márquez nació en Aracataca, el 6 de marzo de 1928. En 1955, cuando publicó su primera novelaLa hojarasca, ya era conocido por su cuento Un día después del sábado, que obtuviera el primer premio en el concurso de cuentos convocado por la Asociación de Escritores y Artistas de su país. La novela, que desde el primer momento tuvo buena acogida de la crítica, sólo en 1960, al ser publicada por la Organización Internacional de los Festivales del Libro, se convirtió en un best-seller (en Colombia se vendieron treinta mil ejemplares). En 1961, publicó una segunda novela, El coronel no tiene quien le escriba; en 1962, un volumen de notables cuentos, Los funerales de la Mamá Grande, y en 1963 una nueva novela, La mala hora, publicada en España por una editorial que, probablemente con el afán de anticiparse a la censura, “se permitió libertades que sacaron de quicio al novelista y motivaron las enérgicas protestas de quien ya no se reconocía en la criaturas” [2].
         Casi todos los relatos de García Márquez transcurren en Macondo, un pueblo prototípico, tan inexistente como el faulkneriano condado de Yoknapatawpha o la Santa María de nuestro Onetti, y sin embargo tan profundamente genuino como uno y otra. No obstante, de esos tres puntos claves de la geografía literaria americana, tal vez sea Macondo el que mejor se imbrica en un paisaje verosímil, en un alrededor de cosas poco menos que tangibles, en un aire que huele inevitable­mente a realidad; no, por supuesto, a la literal, foto­gráfica, sino a la realidad más honda, casi abismal, que sirve para otorgar definitivo sentido a la primera y embustera versión que suelen proponer las apariencias. En Yoknapatawpha y en Santa María las cosas son meras referencias, a lo sumo cándidos semáforos que regulan el tránsito de los complejos personajes; en Ma­condo, por el contrario, son prolongaciones, excrecen­cias, involuntarios anexos de cada ser en particular. El paraguas o el reloj del coronel (en El coronel no tiene quien le escriba), las bolas de billar robadas por Dámaso (en En este pueblo no hay ladrones), la jaula de turpiales construida por Baltazar (enLa prodigiosa tarde de Baltazar), los pájaros muertos que asustan a la viuda Rebeca (en Un día después del sábado), el clarinete de Pastor (en La mala hora), la bailarina a cuerda (en La hojarasca), pueden ser obviamente to­mados como símbolos, pero son mucho más que eso: son instancias de vida, datos de la conciencia, repro­ches o socorros dinámicos, casi siempre testigos impla­cables.
         Por otra parte, el novelista crea elementos de nivelación (el calor, la lluvia) para emparejar o medir seres y cosas. (Por lo menos el primero de esos rasgos ha sido bien estudiado por Ernesto Volkening [3]. En La hojarasca, en El coronel, en alguno de los cuentos, el calor aparece como un caldo de cultivo para la violencia; la lluvia, como un obligado aplazamiento del destino. Pero calor y lluvia sirven para inmovilizar una miseria viscosa, fantasmal, reverberante. El calor, especialmente, hace que los personajes se muevan con lentitud, con pesadez. Por objetiva que resulte la actitud del narrador, hay situaciones que, reclutadas fuera de Macondo o quizá del trópico, se volverían inmediata­mente explosivas; en el pueblo inventado por García Márquez son reprimidas por la canícula. (Quizá valdría la pena comparar el machismo urgente de las novelas mexicanas con el machismo sobrio de García Márquez). Claro que, entonces, la parsimonia de esas criaturas pasa a. tener un valor alucinante, un aura de delirio, algo así como una escena de arrebato proyectada en cámara lenta.
         Es así que pocos relatos de García Márquez incluyen escenas de violencia desatada. Colombia es el. país latinoamericano donde, en obediencia a la vieja ley de la oferta y la demanda, se han escrito más tratados sobre la violencia (hasta un sacerdote, Germán Guzmán Campos, es coautor de un libro sobre el tema) ; en un medio así, la economía de ímpetus que aparecen en estos cuentos y novelas, puede parecer inexplicable. La verdad es, sin embargo, que la violencia queda registrada, aunque de una manera muy peculiar. Ya sea como cicatriz del pasado o como amenaza del futuro, la violencia está siempre agazapada bajo la paz armada de Macondo. En estos relatos, el presente (que sirve de soporte a una impecable técnica del punto de vista) es un mero interludio entre dos violencias.
         En La hojarasca, por ejemplo, lo actual es la lenta asunción de un cadáver, los morosos prolegómenos de su entierro; sin embargo, el pasado del médico suicida está sembrado de conminaciones, de condenas públicas, de infiernos privados, y la trayectoria del ataúd, que “queda flotando en la claridad, como si llevaran a sepultar un navío muerto”, no es por cierto más segura. En El coronel, ese viejo matrimonio que se va hundiendo en la miseria y que diariamente hace el patético escrutinio de sus negociables pertenencias, registra una devastación de su pasado (el hijo fue acribillado en la gallera, por distribuir información clandestina) y la última línea de la novela está ocupada por una rutilante palabrota que abre la puerta a nuevos estragos. Pero entre uno y otro extremo sólo existe, bordeada por el calor y la lluvia, una calma eléctrica, amenazada, tensa, húmeda. Aun el gallo, que es de riña (es decir, de violencia), heredado del hijo muerto, es no sólo un símbolo, sino un ejecutante de ese destino, pero habrá de ejercerlo una vez que termine la novela, cuan­do llegue la estación de las riñas; mientras tanto, es apenas un testigo.
         No es, sin embargo, casual que, en el país de la violencia, los relatos de García Márquez transcurran por lo general en las escasas treguas. Tal vez ello muestre, por parte del novelista, la voluntad de obligarse a ser lúcido en una región donde cl hervor y el arrebato han instaurado un nuevo nivel de expiaciones y una nueva ley que no es necesariamente ciega. García Márquez no es un escritor de obvio mensaje político; su compro­miso es más sutil. Acaso por eso elija las treguas: por­que esos lapsos son probablemente los únicos en que la mirada del colombiano tiene ocasión de detenerse sobre los hechos escuetos, sobre la sangre ya seca, sobre la angustia siempre abierta. Sólo durante las treguas es posible llevar a cabo el balance de los estallidos. García Márquez no intenta extraer consecuencias históricas, políticas o sociológicas; se limita a mostrar como son los colombianos (al menos, los hipotéticos colombianos de Macondo) entre uno y otro fragor, entre una y otra redada letal. El balance se hace espontáneamente, mediante las duras compensaciones de la vida que vuelve a transcurrir. Durante esas paces precarias, el coronel (que “no tiene quien le escriba” acerca de la pensión que reclama como ex-combatiente de la guerra de los mil días) reinicia su espera infructuosa, vuelve a sumergirse en su incurable optimismo, reactualiza el parco amor que lo une a su mujer. No obstante, en la última línea reasume su belicoso desencanto, pronuncia la agre­siva palabrota como una forma de sentirse vivo.
         Algunos de los cuentos que integran el volumen Los funerales de la Mamá Grande pueden contarse entre las muestras más perfectas que ha dado el género en América Latina. La siesta del martes, La prodigiosa tarde de Baltazar, Un día después del sábado, y el que da título al libro (formidable empresa en la que García Márquez usa el estilo y los lugares comunes de la glo­rificación, precisamente para destruir un mito), son re­latos de una concisión admirable y sobre todo de un excepcional equilibrio artístico. Volkening ha reconocido con acierto el carácterfragmentario de estos cuentos, pero tengo la impresión de que se equivoca al atribuir ese carácter a la “visión de un mundo inconcluso” [4]. La verdad es que, pese a tal fragmentarismo, García Márquez no pierde nunca de vista las claves y el sentido que el conjunto le otorga. Habría que decir que, en su caso particular, los árboles no le impiden ver el bosque. Por cierto me parece más atinada la observación de Angel Rama: “El sistema fragmentario le ha servido justamente para componer los diversos paneles de tal modo que en el esfuerzo del lector por rearmar el cuadro, estableciendo las vinculaciones no dichas, sólo sugeridas, cobre existencia autónoma la obra revelándose el sentido último de la creación. A pesar de que estamos ante un determinisino social muy acusado, esta obra convoca la libertad del lector, la hace posible por su participación creadora”[5].
         Precisamente es en La hojarasca donde esa tesis empieza a comprobarse, no ya mediante el cotejo, con otros relatos, sino dentro del sistema contrapuntístico usado en la propia novela. Frente al cadáver del médico francés que se ha ahorcado, tres personajes (que son además tres generaciones: el abuelo, la hija, el nieto) piensan por turno acerca del suicida o de sí mismos, barajan imágenes y recuerdos, enfocan doble o triple­mente algún hecho único, singular. El tiempo externo de la novela es aproximadamente una hora; pero en cambio es enorme el lapso abarcado por el tríptico mne­mónico. También aquí la construcción se hace en base a fragmentos, pero (a diferencia de lo que acontecerá con los cuentos) el todo está a la vista, rompe los ojos. En La hojarasca, García Márquez todavía no tiene la mano segura que escribirá los mejores cuentos y El coronel. Todavía se nota demasiado el implacable trazado de zonas, la excesiva preocupación por los cruces peripécicos, cierta intención de distanciamiento que, en algunos capítulos, desvitaliza a los personajes. Aun con tales descuentos, no deben ser muchos los escritores latinoamericanos que hayan inaugurado su carrera lite­raria con un libro tan bien estructurado, tan austera­mente escrito y tan artísticamente válido.
         Luego vendrá El coronel no tiene quien le escriba, un relato en tercera persona que transcurre casi en lí­nea recta. La sobriedad expositiva es llevada al máximo; el narrador, que se prohibe hasta los menores lujos verbales, contrae (y cumple) la obligación de no tomar partido por los personajes, y de exponer diversas (aun­que no todas) etapas del expediente a fin de que el lector use su propia imaginación para crear los complementos y extraer luego sus conclusiones. La novela tiene un ritmo tan peculiar que, sin él, la historia per­dería gran parte de la fascinación que ejerce sobre el lector. Para contar esas incesantes idas y venidas del coronel (del usurero al sastre, del correo al abogado, del médico al sacerdote, y siempre regresando donde su mujer y su gallo), para relatar ese tránsito cansino pero sostenido, es imposible imaginar otra prosa que no sea ésta, sustancial, despojada, precisa, sin un adje­tivo de más ni una verdad de menos.
         En La mala hora, la violencia es una presencia agazapada. Todas las mañanas, las paredes del pueblo aparecen con pasquines que revelan detalles ignominiosos de la vida del pueblo. Pero también es una presencia literal.“Usted no sabe”, le dice el peluquero, a Arcadio, el juez, “lo que es levantarse todas las mañanas con la seguridad de que lo matarán a uno, y que pasen diez años sin que lo maten”. “No lo sé”, contesta Arcadio, “ni quiero saberlo”.Pero en La mala hora, el crimen es algo más que un recuerdo. Ya en sus comienzos, César Montero oye el clarinete de Pastor, que trae a su mujer el recuerdo de la letra: “Me quedaré en tu sueño hasta la muerte”. Y en realidad se queda, porque Montero sale y lo mata de un tiro de escopeta.
         Los personajes de La mala hora constituyen suerte de coro, una mala una conciencia plural que con vierte al pueblo en una gran olla de rencor. Los adul­terios, las estafas, los resentimientos, ceban la muerte, pero también encarnizan la acusación anónima. “Quie­ro que pongas el naipe”, dice el alcalde a Casandra, la templada adivina del circo, “a ver si puede saberse quién es el de estas vainas”.Ella calcula bien las con­secuencias, antes de echar las cartas q interpretarlas con precisa lucidez: “Es todo el pueblo y no es nadie”. La novela no llega al nivel de El coronel, quizá porque García Márquez se pasa aquí de austero. Los personajes son lacónicos, la trama es ambigua, el hilo anecdótico es mínimo, los personajes son vistos casi siempre desde fuera. El autor sortea casi todos esos riesgos, pero de a ratos la novela parece inmovilizarse, no dar más de sí. Al contrario de lo que sucede con Un día después del sábado, que parece un cuento con tema de novela, La mala horapodría ser una novela con tema de cuento.
         Llegados a este punto, sin embargo, habrán de caerse todos los peros. La más reciente novela de García Márquez,Cien años de soledad, es una empresa que en su mero planteo parece algo imposible y que sin embargo en su realización es sencillamente una obra maestra. “Las cosas tienen vida propia”, pregona el gitano Melquiades en su primera irrupción, “todo es cuestión de despertarles el ánima”. No otra cosa hace García Márquez, que en un largo arranque que tiene mucho de vertiginosa, incontenible inspiración [6], pero también mucho de tenaz elaboración previa, despierta no sólo a las cosas y a los seres, sino también a los fantasmas de unas y otros.
         Todos los libros anteriores, aun los más notables (comoLos funerales de la Mamá Grande y El coronel no tiene quien le escriba), se convierten ahora en un intermitente borrador de esta novela excepcional, en la trama de datos más o menos verosímiles que ser­virán de trampolín para el gran salto imaginativo. Apa­rentemente cada uno de los libros anteriores fue un fragmento de la historia de Macondo (aun los relatos que no transcurren en ese pueblo, se refieren a él e integran su mundo) y éste de ahora es la historia to­tal. Pero esta historia total abre puertas y ventanas, elimina diques y fronteras. Siempre se trata de Ma­condo, claro, y ese pueblo mítico, aun en los libros anteriores, fue quizá una imagen de Colombia toda; pero ahora Macondo es aproximadamente América Latina; es tentativamente el mundo. Asimismo, la novela es la historia de los Buendía, pero también del Hom­bre, que lleva no cien sino miles de años de soledad. A través de un siglo, los personajes van entregando y recogiendo nombres como postas, y los Aurelianos y los Arcadios, las Ursulas y las Amarantas, se suceden como cielos lunares.
         Claro que, en definitiva, lo que menos importa es la alegoría. Cien años de soledad es sobre todo (anun­ciémoslo sin vergüenza y con orgullo) una novela de lectura plenamente disfrutable. Y eso en todos sus niveles: en el de la anécdota, que es sorpresiva, nove­dosa, incalculable; en el del lenguaje, que es terso, claro, sin anfractuosidades; en el de la estructura, que es imponente y sin embargo no hace pesar su descomunalidad; en el de su buen humor, verdadero armis­ticio de estas criaturas longevas, alarmantes y contra­dictorias; en el de su simbología, ya que aquí hay señas y contraseñas para todas las lupas; y por último, en el de su espléndida libertad creadora, ya que en esta novela de realidades y de ensoñaciones, el legado surrealista vuelve por sus fueros e impregna de gloriosa juventud, de imaginativa dispensa, de aptitud sortílega, de cautivante diversión, un contexto como el colombiano, cuya acrimonia, ira y desecación (al menos en su literatura) son proverbiales.
         Si tuviera que elegir una sola palabra para dar el tono de esta novela, creo que esa palabra sería: aven­tura. La aventura invade la peripecia y el estilo, el paisaje y el tiempo, la mente y el corazón de personajes y lectores. El autor aparece como un mero instigador de tanta disponibilidad aventurera como posee la historia, como propone la geografía, como tolera la nosomántica. Incluso el elemento fantástico está prodigiosamente imbricado en esa trabazón aventurera. Asistimos con el mismo desvelo a la (muy verosímil), doble vida sentimental de Aureliano Segundo, que a la subida al cielo en cuerpo y alma de la bella Remedios Buendía. Todo, lo creíble y lo increíble, está nivelado en la obra gracias a su condición aventurera. El azar cae del cielo tan naturalmente como la lluvia, pero no hay que olvidar que una sola lluvia macondiana dura cuatro años, once meses y dos días.
         Allá por su cuento (tan difundido en antologías)Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo, García Márquez hablaba del “dinamismo interior de la tormenta”. Pues bien, en Cien años de soledad ese dina­mismo por fin se exterioriza, y arrolla con todo: los techos, las paredes, la razón, los pronósticos. La nueva novela tiene numerosas referencias a personajes de las otras instancias de Macondo que figuran en La hoja­rasca, en Los funerales, en El coronel, en La mala hora, pero basta comparar la austera credibilidad de aquellas figuras con la desembarazada, casi loca articulación que ahora mueve a los mismos personajes, para advertir que si el Macondo de los otros libros transcurría a ras de suelo, éste de ahora transcurre a ras de sueño. Los ojos abiertos que, tácitamente, el novelista reclama del lector, son en cierto modo los de una vigilia dentro del sueño. Por algo, la más famosa enfermedad que atraviesa el libro, es la peste del insomnio. ¿Dónde es permitido mantenerse inexorablemente despierto? ¿en qué región que no sea la del sueño es posible la vigilia total, inacabable? Justamente, varios de los pasajes más notables de la obra (por ejemplo, la posesión de Amaranta Ursula por el último Aureliano) son aquellos en que las cosas acontecen no exactamente como en la embridada realidad, sino como suelen transcurrir en la dimensión imprevisible de los sueños, cuando el incons­ciente aparta por fin todas las convenciones y prójimos que molestan, todos los códigos, rituales y miradas que impiden el cumplimiento de los deseos más raigales. “En el fragor del encarnizado y ceremonioso forcejeo, Amaranta Ursula comprendió que la meticulosidad de su silencio era tan irracional, que habría podido des­pertar las sospechas del marido contiguo, mucho más que los estrépitos de guerra que trataban de evitar”. Sí, Amaranta Ursula lo comprende, y evidentemente se trata de uno de esos lúcidos alcances que sobrevienen dentro del sueño, porque un silencio así, tan compacto, tan fragante, tan fértil, entre dos que hacen peleada y furiosamente el amor, puede sobrevenir, en el plano de la mera comprensión, como un deseo que tiene con­ciencia de las distancias; pero sólo puede realizarse en esa desenvoltura, inmune y resuelta, que crea el en­sueño.
         En una dimensión así, donde todo parece levemente distorsionado pero no irreal, cada premonición ocurre como vislumbre, cada palabrota suena como un canon, cada muerte viene a ser un tránsito deliberado. Quizá ahí esté el más recóndito significado de estos pavorosos, desalados, mágicos, sorprendentes Cien años de soledad. Porque la verdad es que nunca se está tan solo como en el sueño.
(1967)

Notas

[1] Luis Harss: Los nuestros, Buenos Aires, 1966.
[2] Así informó la revista Eco, Bogotá, N° 40, agosto 1963.
[3] Ernesto Volkening: Gabriel García Márquez o el trópico desembrujado, en revista Eco, Bogotá, N° 40, agosto 1963.
[4] Art. cit.
[5] Angel Rama: García Márquez: la violencia ame­na, en semanarioMarcha, Montevideo, N° 1201, 17 de abril Montevideo, N° 1201, 17 de abril de 1964.
[6] Según cuenta Luis Harss (ver nota 1), García Márquez le escribió en noviembre de 1985: “Estoy loco de felicidad. Después de cinco años de esterilidad abso­luta, este libro está saliendo como un chorro, sin problemas de palabras”.

El coronel no tiene quien le escriba

Gabriel García Márquez

De Literatura.

27/10/11

“Bifidus” activos para nada

 

Yogur con Bifidus.Si, en vez de yogur a secas, lo toma con Lactobacilos yBifidobacterium con la esperanza de que esos microorganismos equilibren su flora intestinal, es muy posible que esté haciendo el canelo. La publicidad dice que los productos lácteos probióticos o bio hacen maravillas; la ciencia no lo tiene tan claro. Un grupo de investigadores dirigido por Nathan P. McNulty, de la Universidad de Washington, asegura hoy, en la revista Science Translational Medicine, que el consumo de yogur probiótico no altera la flora intestinal. Vamos, que no sirve para nada de lo que se dice en la publicidad.

McNulty y sus colaboradores han puesto esa afirmación a prueba en un experimento realizado con ratones manipulados genéticamente para tener flora intestinal humana y un grupo de jóvenes gemelos humanos. Roedores y jóvenes consumieron durante cuatro semanas yogur con Bifidobacterium animalis lactis, dos cepas de Lactobacilos delbrueckii bulgaricus,Lactococcus lactis cremoris y Streptococcus thermophilus. Los científicos analizaron la flora microbiana de ratones y humanos antes, durante y después del consumo de yogur, y no encontraron en ningún caso cambios de especies o genéticos en las comunidades de microorganismos. Sí descubrieron, no obstante, que en los ratones la ingesta de productos lácteos con bacterías provoca cambios en las enzimas involucradas en numerosas rutas metabólicas de los microbios, con especial incidencia en las relacionadas con los carbohidratos, lo que, señalan, abre nuevas vías de investigación sutiles e inesperadas.

“La razón fundamental -no manifestada por los autores del artículo, pero es lo que justifica su trabajo- por la que comer yogures con Bifidus no sirve para nada, en las personas sanas, estriba en que el colon es un nicho ecológico totalmente ocupado por las bacterias intestinales de uno mismo. A las nuevas, no les dejan instalarse. Faltaba más. Ésta es una de las razones fundamentales de que las bacterias intestinales, simbiontes y coevolucionadoras con nosotros desde antes de separarnos del antecesor común con los chimpancés, son imprescindibles: nos protegen de las infecciones porque no dejan que los patógenos se instalen. A una persona cuya flora intestinal haya desaparecido -como tras un tratamiento prolongado con antibióticos-, un yogur con bacterias le sirve para recuperar algunas de las perdidas mientras se restablecen las originales. Para esto se inventaron los yogures enriquecidos. Lo demás es marketing“, sentencia José Carlos Pérez Cobo, profesor de Fisiología Humana de la Universidad del País Vasco y miembro del Círculo Escéptico.

El investigador alavés destaca cómo algunos yogures diminutos con Bifidus se venden en nuestros supermercados “a precio de oro” y siempre se ha dicho que “comer yogur es sano”. “¿Qué quiere decir que comer yogur es sano? ¿Qué no te envenenas? ¿Qué aumenta la cantidad de salud? ¿Cómo se mide eso? «Es que son naturales», suelen responderte. ¿Añadiéndoles microbios?”.

De Luis Alfonso Gámez.

23/10/11

In memorian

Recor­dar que vas a morir es la mejor forma de evi­tar la trampa de pen­sar que tie­nes algo que per­der. Ya estás des­nudo, no hay razón para que no sigas tu corazón.

“Supón que has muerto hoy, y que la his­to­ria de tu vida ha aca­bado; y de aquí en ade­lante con­si­dera el tiempo futuro como un regalo y vívelo en armo­nía con la naturaleza” – Marco Aurelio

¿Sirve para algo man­te­ner un blog pri­vado, una espe­cie de dia­rio que sólo tu pue­das leer? El empe­ra­dor Marco Aure­lio hizo algo pare­cido y gra­cias a eso hoy tene­mos un tesoro del pen­sa­miento anti­guo que sigue siendo rele­vante hoy en día. El “blog” de Marco Aure­lio tra­taba de sabi­du­ría y en él iba inclu­yendo lo que apren­día sobre como vivir en felicidad.

Vol­va­mos a la cita ini­cial, que es pode­rosa, ¿por qué quiere Marco Aure­lio supo­nerse muerto?

Por­que conoce el poder opre­sor que el miedo tiene sobre nues­tra vida. Al con­si­de­rarse muerto, al con­si­de­rar que el tiempo que le queda en la tie­rra es un regalo, que ya ha vivido el tiempo que tenía asig­nado, se libera de pen­sar que la prin­ci­pal orien­ta­ción de su vida sea la super­vi­ven­cia. Se libera de los ¿Y si..? y de los “por si acaso”. En vez de eso se ha deci­dido a vivir en armo­nía con la natu­ra­leza y espe­rar que el resto venga por añadidura.

Atré­vete, día que has muerto y vive

DE Miguel y Luis Espinosa.

AVISO

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